Características del fruto de la sandía - Sandiapedia

Características del fruto de la sandía

La sandía es una planta herbácea, anual, rastrera o trepadora, propia de cultivos intensivos de secano y regadío. De acuerdo con el Código Alimentario Español, la sandía está clasificada como fruto carnoso, por tener en su parte comestible más del cincuenta por ciento de agua.

Su nombre procede del árabe Syndiyy, propia o perteneciente al Sind o lndostán. Se la conoce también por guguria, zandía, albudeca o albudega. En los siglos XVI y XVII se distinguía con los nombres de badea y bateca; actualmente estas denominaciones están en desuso. En Portugal se llama amelancia.

Pertenece a la familia de las cucurbitáceas y su nombre científico es Citrullus lanatus.

Raiz

La raíz de la sandía es ramificada; la raíz principal se ramifica en raíces primarias y éstas, a su vez, vuelven a subdividirse. La raíz principal alcanza un gran desarrollo en relación con las raíces secundarias.

Tallos

Los tallos son herbáceos (blandos y verdes), tendidos, trepadores y largos; con zarcillos caulinares, cuyo extremo puede ser bífido o trífido (según que esté hendido en dos o tres partes). El tallo es cilíndrico, asurcado longitudinalmente y muy peloso; los pelos inclinados, cortos y finos, relucen como la seda. Por su débil consistencia se tumban en el suelo, en el cual se apoya para su crecimiento, al igual que todos los tallos reptantes.

Hojas

El limbo, o porción laminar de la hoja, tiene el haz, o cara superior, muy suave al tacto y al envés, o cara inferior, muy áspero y con las nerviaciones muy pronunciadas, destacándose perfectamente los nervios secundarios y hasta las últimas nerviaciones o nérvulos que tienen forma de mosaico.

Las hojas son partidas, con segmentos redondeados, poseyendo de tres a cinco lóbulos que se insertan alternativamente a lo largo del eje principal, volviéndose a subdividir estos lóbulos en otros más pequeños, presentando profundas entalladuras que no llegan al nervio principal, característico de las hojas pinnatipartidas. Por su forma, la hoja es oblonga.

fruto de la sandía

La hoja posee un nervio principal muy pronunciado y otros nervios secundarios que se dirigen a cada lóbulo, volviendo de nuevo a subdividirse para dirigirse a los últimos segmentos o lóbulos de la hoja, imitando a la palma de la mano. Por arrancar los nervios secundarios del principal y en distintos puntos, se trata de la clásica hoja pinnatinervi.

En la axila de cada hoja nacen unos zarcillos bífidos o trífidos que utiliza la planta para sujetarse al suelo o a mas plantas con el fin de que los vientos no la vuelquen, y que, a la vez, le ayudan a reptar en su crecimiento. Los zarcillos actúan como fijadores gracias a su intensa excitabilidad al contacto.

Flores

En las axilas de las hojas nacen unas yemas que están protegidas por hojitas colocadas en forma imbricada. Estas yemas son floríferas y dan lugar a flores masculinas o femeninas; las últimas son las que, una vez polinizadas, darán origen al fruto, diferenciándose fácilmente porque poseen un ovario ínfero que se aprecia notablemente.

Las flores son de color amarillo, solitarias, pedunculadas y axilares.

La corola está formada por cinco pétalos unidos por su base, con simetría regular o actinomorfa. Cáliz de color verde, formado por sépalos libres, llamado por ello díalisépalo o corisépalo.

La flor de la sandía puede ser estaminada y femenina o pistilada, es decir, los dos sexos coexisten en una misma planta monoíca, pero en flores distintas.

Las flores masculinas poseen ocho estambres de igual longitud, formando cuatro grupos de estambres soldados por sus filamentos. Tienen ascas o tecas encorvadas o arqueadas, según se aprecia en la figura, con los estambres bien visibles.

Las flores femeninas tienen los estambres rudimentarios y el ovario ínfero por hallarse debajo de los restantes verticilos. El ovario es velloso y ovoide, recordando en su primer estadio una pequeña sandía del tamaño de un hueso de aceituna.

Fruto

La sandía es una baya grande con placenta carnosa y epicarpio quebradizo, generalmente liso, de color, forma y tamaño variables, con la pulpa más o menos dulce y color que va del rosa claro al rojo intenso. En su interior se encuentra gran número de semillas que son de tamaño variable, generalmente de longitud menor que el doble de la anchura, aplastadas, ovoides, duras, de peso y colores también variables (blancas, marrones, amarillas, negras, etc) moteadas unas, otras no; con expansiones alares en los extremos más agudos.

Sandía